Lo que viene después del Día D

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La ruta para el fin de conflicto sigue su curso y con el Día D, que el presidente Juan Manuel Santos informó que es este jueves primero de diciembre, se debe poner en marcha el traslado de los guerrilleros de las Farc con sus armas a los sitios establecidos de concentración para prepararse hacia la nueva vida.

También se desatan otros procesos que deben generar confianza en los colombianos y en las partes. Igualmente una mayor intensidad en la cooperación internacional.

En suma, el proceso debe entrar en una creciente ola de cambios de diverso orden que lo conviertan en irreversible y socialmente legítimo.

Pero se prevén dificultades. Viene ahora la denominada fase de implementación, que consiste en una serie de leyes y actos legislativos que le dan eficacia jurídica a lo acordado, combinadas con concreción de las obras y servicios de mejora de la condición de la población en los territorios más afectados por el conflicto y, simultáneamente, acciones dirigidas al cumplimiento de los compromisos con los desmovilizados y los de estos en su desmovilización.

Entre lo normativo está la ley de amnistía para quienes tengan el derecho y la creación constitucional del sistema acordado de Justicia Especial de Paz o Justicia Transicional. Esta requiere no solo creación constitucional sino reglamentación mediante ley. Son procesos normativos que apremian.

Lo más complejo es que las dificultades en todo el proceso no malogren la desmovilización, que tiene como principal hecho de soporte un cese bilateral del fuego iniciado, y con resultados satisfactorios hasta ahora,  a fines de agosto. Las demoras hacen frágiles los acuerdos vigentes, dice el Gobierno en sus apremios a las fuerzas sociales, políticas y económicas.

Los líderes de las Farc han demostrado consistencia en sus discursos y acciones para darle a la nación garantías  de cumplimiento de su parte al Gobierno, la nación y el mundo. Sin embargo, exigen celeridad.

Parte de las dificultades del proceso pacificador de Colombia tienen un origen político, como la oposición del partido Centro Democrático y de líderes conservadores,  pero también constitucional. Se trata en este caso del limbo creado por los resultados del plebiscito en cuanto a los procedimientos rápidos para el trámite legislativo o fast track, que incluye facultades al Presidente para que pueda legislar en determinadas materias.

En cuanto a la oposición del partido de Uribe, que se estima será permanente en el próximo año y medio,  la estrategia del gobierno es debilitarla con acciones políticas de ejercicio de sus mayorías parlamentarias y de avances concretos en la implementación para llevar este a límites irrevocables. Igualmente afrontar el debate para nuevo Congreso y por la Presidencia de la República, en 2018, sin que este lesione de manera insuperable la pacificación.

Lo determinante serán los logros en cuanto tiene relación con el fin del conflicto (entrega de armas, desmovilización y formación del partido de las Farc) y la acción conjunta para seguir avanzando en la promoción de la paz estable y duradera teniendo como base nuevos acuerdos políticos para la paz. Es la consigna de Unidad para la Paz o Acuerdo para la Paz. Tiene como estandarte la reconciliación nacional. Habría un candidato que la lidere y la represente al final del proceso presidencialista. Se cree que puede llegar a ser Humberto De la Calle, jefe de las negociaciones, cuyo liderazgo ante la nación ha venido creciendo.

Santos es obsesivo con las fechas y pretende avanzar hasta lo que más pueda durante su mandato para que no se revierta el proceso. La próxima como hito es la semana venidera, cuando pueda comprobar que hay desplazamiento de los guerrilleros hacia las zonas de concentración y entrega de armas a la ONU. Debe darse también destrucción de armas no convencionales que no deban llevarse a las veredas de concentración y noticias sobre acciones más contundentes en desminado, entrega de cadáveres de víctimas, anuncio de los que se desmovilizarán y de los bienes de las Farc que servirán para la reparación.

Una siguiente fecha es la recepción del Premio Nobel de Paz, el 10 de diciembre, donde se espera que su discurso pueda contener hechos o anuncios concretos o verificables de la implementación.

Dijo que el 30 de diciembre deben ya estar concentrados los de las Farc en los sitios donde entregarán las armas. Y con eso concluye un año de sacrificios, derrotas y triunfos.

La agenda de 2017 está en parte predeterminada.

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