Cómo vamos en los procesos de paz

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Si se cumple la condición de dar libertad al político chocoano Odín Sánchez, el Gobierno y el ELN instalan este jueves 27 en Quito (Ecuador) la mesa de conversaciones que tiene como objetivo un “Acuerdo Final para terminar el conflicto armado y acordar transformaciones en búsqueda de una Colombia en paz y equidad”.

El presidente Juan Manuel Santos nombró como jefe negociador al ex ministro antioqueño Juan Camilo Restrepo, conservador progresista, quien estuvo aspirando a la Presidencia de la República y ha sido ministro de MInas, en el gobierno de Gaviria, de Hacienda, con Pastrana, y de Agricultura, con Santos. Además, es escritor y académico.

Se le reconoce por haber contribuido en la estructuración del acuerdo sobre tierras con las Farc y de haber impulsado el proceso denominado Transformación del Campo, hoy en marcha. Además, se estima que su experiencia en el sector de minas puede ser bastante útil en las negociaciones con la guerrilla guevarista, cuyo énfasis ha estado en el sector minero energético y en los territorios mineros del país.

El debate en la mesa de La Habana

Entre tanto, en La Habana la agenda de reapertura para un nuevo Acuerdo Final entre Gobierno y Farc que sustituya al que fue negado en el plebiscito, para hacerle ajustes y precisiones, según dice la declaración conjunta de las partes del 7 de octubre, se centra en las 455 propuestas que, según el Presidente, fueron

recibidas hasta el jueves pasado en desarrollo del Dialogo Nacional activado el mismo 2 de octubre, día del plebiscito.

Según se ha establecido, a la mesa irán todas las propuestas de los que votaron o representan al Sí y al No y se aplicará una metodología para decidir su inclusión inmediata o descarte definitivo hasta establecer las categorías más complejas por la importancia que tuvieron en la campaña del plebiscito y, por lo tanto, que requieren una negociación más detallada. Es el caso de la Justicia aplicable, los castigos a los jefes de las Farc y su elegibilidad política.

Está igualmente pendiente la nueva forma de refrendación, para lo cual ya se empieza a hablar de un posible nuevo plebiscito. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, no lo descarta y más bien parece estar ambientándole en el debate nacional.

La oposición, encabezada por el ex presidente Álvaro Uribe, ejerce presiones para que haya reformas de fondo en el texto base mientras que el Gobierno y las Farc han dicho que algunas propuestas son inviables.

Por otra parte, tres importantes voceros del No, como son el ex presidente Andrés Pastrana, la ex ministra Martha Lucía Ramírez y el ex procurador Alejandro Ordóñez, solicitaron el fin de semana en una carta al Presidente que haya un testigo en las negociaciones en La Habana con el fin de aumentar la confianza de la oposición en el proceso. No se tiene aún respuesta de la mesa a esta petición. En la declaración conjunta del 7 de octubre se señala que en la mesa sólo habría delegados del Gobierno y Farc. La figura del “testigo” es nueva en el debate.

El apremio para el cierre en La Habana

Ha sido reiterativo el presidente Santos en señalar que el nuevo Acuerdo Final debe concertarse de manera rápida y dijo la semana pasada que en Navidades ya debe estar implementándose. El principal motivo del apremio es la vulnerabilidad del cese bilateral del fuego actualmente vigente y con resultados exitosos, que es monitoreado por las Naciones Unidas y decretado hasta el 31 de diciembre con posibilidades de prórroga. Esta igualmente pendiente la localización de los guerrilleros para su desmovilización y su sostenimiento, dado que ya no pueden acudir a prácticas ilegales.

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo este lunes en una conferencia que el Gobierno tiene temores de que, si el tiempo de las negociaciones se extiende, se reduzca la cohesión interna de las Farc, que las presiones del ELN para que se sumen a sus filas tengan éxito en algunos guerrilleros y que otros grupos ilegales armados les ataquen.

Los pronunciamientos de las Farc relacionados con los tiempos para las negociaciones indican que quieren cerrar rápido este capítulo y seguir con la implementación.

De hecho, el acuerdo en su estado actual indica que siguen vigentes acciones de confianza y desescalamiento del conflicto como la liberación de menores, el desminado, la entrega de cuerpos de víctimas de las Farc, entre otras.

Según dijo el Presidente, la metodología que se aplicará será similar a la que le dio agilidad en la fase final de junio a agosto para el Acuerdo del 24 de este último mes. Por eso anunció el reforzamiento del equipo asesor de los negociadores. No se tienen noticias de que harán las Farc con este propósito. La vez

pasada también reforzaron su equipo y lo hicieron con jefes de alto poder en la tropa.

Las bases de la mesa con el ELN

El objetivo declarado en marzo entre Gobierno y ELN “es ponerle fin al conflicto armado, erradicar la violencia de la política, ubicando en el centro el tratamiento a la situación de las víctimas, y avanzar hacia la reconciliación nacional mediante la activa participación de la sociedad en la construcción de la paz estable y duradera”.

Ya hubo una fase previa secreta de dos años y se entra a la fase pública que tendrá sesiones de trabajo desde el 3 de noviembre, según anuncios que hicieron las partes a principios de octubre, después del plebiscito.

Está previsto que haya sesiones de la mesa en Cuba, Brasil, Venezuela, Chile y Ecuador, países que, con Noruega, serán los garantes.

La declaración que dio inicio a las negociaciones dice que la agenda acordada debe ejecutarse con “la mayor celeridad y rigurosidad” pero han pasado casi seis meses y no se había instalado porque el ELN no liberaba a los secuestrados en su poder.

La agenda comprende los siguientes puntos:

1. Participación de la sociedad en la construcción de la paz.

2. Democracia para la paz.

3. Transformaciones para la paz.

4. Victimas

5. Fin del conflicto armado

6. Implementación.

Se estima que el Acuerdo con las Farc contiene avances importantes que hagan ágil las negociaciones con el ELN porque aspectos ya acordados en materia de transformaciones sociales y económicas son aplicables en ambos procesos. Pero las características de esta organización ilegal difieren de las Farc y por eso hay quienes invitan a ser cautos.

El Acuerdo que dio inicio a la nueva fase dice que será relevante la sociedad para los contenidos del Acuerdo Final y que este se implementará cuando se haya firmado mediante un Plan General de Ejecución que será también monitoreado internacionalmente.

El ambiente nacional

El ambiente nacional es de expectativa, con la sensación de que estamos en un limbo institucional que puede terminar afectando la economía y deteriorar aún más la confianza interna pero con la posibilidad de que los dos procesos simultáneos pongan fin al conflicto interno de cinco décadas con Farc y ELN, que suman unos 7.500 combatientes.

Siguen las declaraciones de los líderes del país para acordar una paz que sea estable a partir de la generación de confianza a las mayorías nacionales y las movilizaciones sociales para respaldar que los procesos terminen satisfactoriamente.

La paz se ha constituido en el tema principal de la agenda del país y Colombia tiene ante sí la mira internacional sobre sus procesos, con promesas de más acompañamiento si se cierran rápido los acuerdos. De no darse esta rapidez, se corre el riesgo de que los recursos ofrecidos vayan para otro destino.

El Nobel al presidente Juan Manuel Santos lo ha animado aún más para persistir en las negociaciones. El debate termina siendo

el qué se acuerda, ya no cómo se acuerda y sobre que hay que ponerse de acuerdo.

El debate está vivo y octubre concluiría con mayor interés sobre los futuros desarrollos.

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