Muhammad Ali es despedido con monumental calle de honor en su natal Louisville

Internacionales
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Este viernes se realiza el funeral público en el KFC Yum! Center, en el que participa el expresidente estadounidense Bill Clinton y el actor Will Smith, que le dio vida en la gran pantalla, después de que el ataúd con los restos de Ali recorra las calles de Louisville antes de ser enterrado en el cementerio de Cave Hill.

El mítico excampeón del mundo del peso pesado, que logró la prestigiosa corona en tres ocasiones, sufría desde hace años la enfermedad de Parkinson.

Alí no fue solo un boxeador. Su personalidad trascendió el deporte en las convulsas décadas de 1960 y 1970 en EEUU, al convertirse en un referente de la lucha por los derechos civiles, oponerse a la guerra de Vietnam cuando se negó a ser reclutado por las Fuerzas Armadas en 1966, y criticar con vehemencia la discriminación racial en el país.

“Soy EEUU. Soy la parte que no reconocéis. Acostumbraos”, dijo en una ocasión.

Como consecuencia, se le suspendió la licencia y estuvo fuera de los cuadriláteros entre 1967 y 1970, cuando contaba de 25 a 29 años, y no pudo volver a la competición hasta que la sanción le fue revocada.

En su autobiografía de 1975, Ali dejó entrever cómo, meses después de proclamarse medalla de oro en la Olimpíadas de Roma en 1960, arrojó el preciado tesoro a las turbias aguas del río Ohio tras ser testigo de un acto de racismo.

Una leyenda que, como todas, es objeto de disputas entre los estudiosos.

“En casa soy un buen tipo: pero no quiero que el mundo lo sepa. La gente humilde, he descubierto, no llega muy lejos”, señaló en otra ocasión.

EFE

 

 

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