Por primera vez desde su captura, el miembro de la dirección nacional del partido político de las Farc, Jesús Santrich’, rompió el silencio en una entrevista concedida a un medio de comunicación nacional, y ofreció pormenores de todos los hechos que conllevaron a su aprehensión.

El protagonista de su relato es Marlon Marín,- sobrino del también dirigente político, Iván Márquez-. Según Santrich, el hombre le habría tendido una trampa para ponerlo tras las rejas, sindicado de tener nexos con el  cartel de Sinaloa.

Marín coordinaba encuentros con empresarios y contratistas para supuestos proyectos de desarrollo agroindustrial. “No se trataba de una reunión extraña, porque en mi papel de integrante de la Comisión de Impulso a la Implementación de los Acuerdos (CSIVI) este tipo de encuentros se daban con frecuencia, especialmente para hablar de propuestas de proyectos productivos”, puntualizó.

Agregó que fue hasta que vio las noticias luego de ser capturado que logró comprender quien era realmente Marlon Marín. “Para mí era alguien que hacía legalmente la gestión de los proyectos”, pero luego comprendió que él no tenía ningún vínculo formal con el Gobierno como le había hecho creer.

Por otra parte, explicó que los argumentos presentados por la Fiscalía carecen de fundamentos, y calificó como “imposible” las supuestas reuniones para pactar rutas de narcotráfico. “En la entrada estaba la guardia policial de 24 horas que permanecía haciendo los controles ahí, de lo cual debe haber registro oficial. En esa casa había ocho cámaras incluyendo la del comedor”.

Nuevamente insistió en las deslealtad del Fiscal General, Nestor Humberto Martínez. Y alertó sobre otros posibles planes contra miembros de las Farc “Comienzan ahora conmigo, de pronto por mi vehemencia, frente a los incumplimientos del Estado respecto al Acuerdo de Paz, pero esto no es nuevo. Vale la pena recordar que a Iván Márquez su sobrino intentó sin éxito tenderle la misma trampa”, se lee en la entrevista escrita que respondió a Blu Radio desde la cárcel La Picota, en Bogotá, donde se encuentra recluido desde el pasado mes de abril.