Investigadores de la compañía Ciberseguridad Eset, hallaron 29 aplicaciones en Google Play que ocultaban un tipo de malware cuya función es dañar el sistema del dispositivo.

Estas aplicaciones para administrar la batería, realizar limpieza o leer el horóscopo eran en realidad ladrones cibernéticos que suplantaban instituciones financieras para robar contraseñas, interceptar y redirigir mensajes para evadir sistemas de doble factor de autenticación.

Los cibercriminales aplicaban distintas estrategias para distraer y confundir a sus potenciales victimas y poder robarles su dinero. Una vez que el malware se encontraba en el dispositivo, suplantaba la identidad de cualquier aplicación, recopilaban el código HTML de estas apps ya instaladas y hacían que los propietarios llenaran falsos formularios.

De igual manera lograban interceptar registros de llamadas y controlar los dispositivos comprometidos.