Han transcurrido dos años desde que se aprobó la Ley ‘Rosa Elvira Cely’, una iniciativa que respaldamos desde la bancada del Partido de la U, para tipificar el feminicidio como un delito autónomo, garantizar la investigación y sanción de la violencia contra las mujeres por motivos de género y discriminación, así como adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana.

Sin embargo, la aprobación de esta ley no ha sido suficiente para evitar o prevenir que se sigan presentando casos de feminicidios en el país. Por el contrario, según las más recientes estadísticas el número ha ido en aumento. Mientras en 2015 se registraron 670 casos, en 2016 la estadística llegó a 731.

A pesar de algunos esfuerzos que se hacen, a través de campañas para preservar la integridad de las mujeres, el tema no ha sido ajeno en este 2017. Entre el 1 de enero al 5 abril, un total de 204 mujeres fueron asesinadas a nivel nacional y 24 de esos crímenes estuvieron atribuidos a sus parejas o exparejas.

El Instituto de Medicina Legal, ha señalado, a través de diversos informes, que los principales victimarios son las exparejas sentimentales, en un segundo plano están los familiares y en un tercer lugar los vecinos o conocidos.

La situación en Atlántico es preocupante

Atlántico es uno de los departamentos, junto con Valle del Cauca y ciudades como Bogotá, en los que más casos de feminicidios se vienen presentando. En sus antecedentes, registra que en 2015 hubo 34 asesinatos a mujeres, de los cuales, 22 fueron homicidios y 12 femninicidios.

En el 2016, en esta zona del país, se presentaron 51 casos  de asesinatos a mujeres. De esos,  12 fueron catalogados como feminicidios. Lo más triste de este panorama, es que en los primeros cuatro meses de  este 2017, ya son 8 los casos que se han registrado.

 

La violencia en contra de la mujer viene haciendo estragos desde mucho tiempo atrás, pero lo peor es que viene afectando a las familias, principalmente aquellas donde hay hijos pequeños de por medio.

En una sociedad como la nuestra,  las mujeres somos sometidas a distintas situaciones de discriminación y vulneración constante, lo que coloca en riesgo su integridad y la integridad de la  familia,  porque reitero, como siempre lo he dicho, que cuando se agrede a una mujer, se agrede el corazón de una familia.

Si bien le dimos los dientes al Estado para hacer frente a una problemática que nos afecta como sociedad, a través de la ley ‘Rosa Elvira Cely’, el mecanismo no ha sido suficiente, por lo que es deber del gobierno hacer una revisión desde el ámbito judicial, pues muchas mujeres temen denunciar porque no se les presta atención a sus alertas y cuando las entidades encargadas lo hacen, lamentablemente es tarde.

Además, veo necesario que se implemente una cátedra de prevención contra el feminicidio, pues desde las aulas se puede contribuir con la sensibilización de este flagelo para que este tipo de violencia no siga en aumento.