El caso de la admisión del exministro Diego Palacio en la Justicia Especial de Paz (JEP), condenado a seis años de prisión por la Corte Suprema por haber otorgado beneficios a la congresista Yidis Medina en la época en que fue ministro de Protección, creó las primeras tensiones en la política colombiana al señalarse que la petición conducía a la aceptación de que la campaña del expresidente  Uribe en 2006 había sido con apoyo de un cohecho reconocido por Palacio.

El exministro, quien se encuentra en prisión, anunció colaboración con la justicia pero su carta no dice que haya aceptado la comisión del delito. La carta fue difundida por el expresidente Uribe con un mensaje donde pide revocar la JEP.

Se limita el documento de Palacio a referir las conclusiones de la Corte Suprema y eso no puede interpretarse como si las aceptara. Por el contrario, Palacio reiteró este martes su inocencia.

La colaboración no significa necesariamente que haya aceptado que cometió el delito por el cual está condenado.

Palacio obtuvo que le admitieran en la JEP con el argumento de que la actuación por la cual le condenaron tuvo por objetivo prolongar por un periodo de gobierno la Seguridad Democrática, que fue una política dirigida a  terminar con el conflicto armado por la vía de la liquidación de la sedición.

Por lo tanto, la JEP es competente en su caso. Al ser admitido, su caso debe ser ahora atendido por un Juez de Ejecución de Penas, el cual, si acepta los argumentos, debe proceder a su libertad.

Al decirse, con base en una mala interpretación, que Palacio habría aceptado el cohecho, la campaña de Uribe en el 2006 habría recibido un severo revés. De ahí las reacciones políticas, empezando por el propio Uribe.

Yidispolitica, de Yidis Medina, una congresista que denunció que había recibido prebendas para cambiar su voto para favorecer la reelección de Uribe en la Cámara de Representantes en 2005, terminó acuñada como palabra para significar que la política se ejerce bajo halagos, en este caso, de notarías y gerencia de hospitales. Uribe y Palacio sostienen que hubo mala fe de la excongresista.

Como están las cosas hoy, con el escándalo por investigaciones en las campañas presidenciales de 2010 y 2014, el caso de Palacio constituyó revuelo pero la carta del ex ministro aclara que no hubo admisión del delito.